Vino a conquistarnos, y vaya si nos conquistó: Hasta siempre Fernando

Era el año 2015, no era el mejor de la compañía. Faltaba el actor protagonista para un gran proyecto: Las alegres casadas de Windsor de William Shakespeare.

La obra escrita por el gran Andrés Lima para nosotras pasaba de gran ilusión  a un cúmulo de incertidumbres para llevarla al escenario.

Fue entonces  cuando Lima nos hizo un nuevo regalo impagable. Además de escribir está maravillosa obra, trajo frente a nosotras al auténtico John Falstaff, vividor, pura alegría y un caballero, nuestro Fernando Romo.

Desde que Fernando subió al escenario todo fue diferente. Tras una racha difícil volvía a ilusionarnos nuestro trabajo. Él supo devolver la magia a la escena, él supo hacernos reír cuando más nos apetecía lamentar.

Fernando Romo, junto a Adriana Olmedo y Maite Redin en la obra Las alegres casadas de Windsor. TDIFERENCIA
Fernando Romo, junto a Adriana Olmedo y Maite Redin en la obra Las alegres casadas de Windsor. TDIFERENCIA

Era fácil amarle, nunca un papel podría salir de forma tan natural. Llevamos la obra a distintas ciudades. Siempre fácil y especial a su lado.

Este sábado Fernando nos dejaba, con nuestros planes juntos en la recámara, con unos últimos mensajes sobre vino y chistorra.

Gracias a este maestro de la escena y de la vida por enseñarnos a vivir de verdad.

Hasta siempre, Fernando.

Tus amantes y todas las demás.

 

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